PNUD: Myanmar sigue al borde del abismo tras cuatro años del golpe militar

NACIONES UNIDAS, 30 ene (NNN-UNIS) — Cuatro años después del golpe militar que sumió a Myanmar en la confusión, el país se enfrenta a una policrisis sin precedentes, marcada por el colapso económico, la intensificación de los conflictos, los complejos riesgos climáticos y el agravamiento de la pobreza, según un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Foto: UNICEF/Nyan Zay Htet

Myanmar’s Enduring Polycrisis: Four Years into a Tumultuous Journey, presentado el miércoles, muestra el sombrío panorama de una nación en caída libre, con casi la mitad de la población viviendo por debajo del umbral de la pobreza, los servicios esenciales desmoronándose y la economía en desorden.

El informe subraya la necesidad de un compromiso internacional activo y de negociación con todas las partes implicadas para ayudar al país.

Desde 2020, el producto interior bruto (PIB) de Myanmar se ha contraído un 9%, invirtiendo el progreso económico de la década anterior.

La inflación alcanzó el 25,4% en 2024, erosionando aún más el poder adquisitivo de los hogares.

Además, el déficit comercial se disparó hasta el 2,2% del PIB, exacerbado por las severas restricciones al comercio transfronterizo. La moneda cayó en picado desde los 1330 kyat por dólar estadounidense en 2021 hasta los 4520 en 2025, haciendo inasequibles las importaciones y disparando los precios.

La situación económica empeoró aún más cuando el país fue incluido en la lista negra del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) por no combatir el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.

En este contexto, la economía ilícita de Myanmar prospera y se ha convertido en el principal productor mundial de opio y heroína, y en uno de los mayores fabricantes de metanfetaminas.

La industria del jade, valorada en miles de millones de dólares anuales, sigue sin estar regulada en gran medida, lo que alimenta la corrupción y la degradación medioambiental. El juego ilegal, el tráfico de personas y las operaciones de estafa han florecido a lo largo de las porosas fronteras del país.

El actual conflicto de Myanmar ha desplazado a más de 3,5 millones de personas dentro del país y ha obligado a muchas más a cruzar sus fronteras. Los desplazados internos carecen de asistencia y protección vitales, y las comunidades de acogida se tambalean ante la escasez de recursos.

Además, casi el 50% de la población vive por debajo del umbral de pobreza, y un 25% apenas lo supera.

El hambre está alcanzando niveles catastróficos y la productividad agrícola ha disminuido un 16% desde 2021, debido en gran parte a los conflictos y las catástrofes relacionadas con el clima.

La escasez de fertilizantes, la subida vertiginosa de los precios del combustible y las interrupciones del comercio han provocado un aumento del 47% en el precio del arroz en algunas regiones.

Los servicios públicos también se ven gravemente afectados. Más de la mitad del país carece de acceso a la electricidad, en 2024 solo el 48% de la población tenía acceso a esta, y hay hospitales fuera de servicio en las zonas de conflicto.

La grave situación económica y de seguridad ha provocado el éxodo de los jóvenes de Myanmar, 3,7 millones de los cuales habrán emigrado a Tailandia en 2023. Más del 40% de los jóvenes en el país han expresado su deseo de emigrar, debido a las escasas oportunidades laborales y al reclutamiento forzoso.

Muchos se enfrentan a la explotación y al trabajo forzoso debido a las restrictivas vías legales de migración, mientras que los que se quedan corren el riesgo de ser reclutados a la fuerza por el ejército.

Las tasas de escolarización también han descendido significativamente, ya que el acceso a las instalaciones educativas se ha visto interrumpido por los conflictos y las dificultades económicas. En el curso 2023/2024, más del 20% de los niños no iban a la escuela.
— NNN-UNIS

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